El Gobierno nacional avanza en un proceso de desregulación inmobiliaria argentino con el objetivo de transformar el corretaje en un servicio comercial abierto y competitivo. La iniciativa, impulsada por Federico Sturzenegger desde el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, se organiza en cinco ejes: eliminación de la matrícula obligatoria y del título universitario como requisito para ejercer, fin del monopolio de los colegios profesionales, habilitación para operar en cualquier jurisdicción del país, derogación de sanciones por ejercicio sin matrícula y liberalización total de honorarios.
Desde CAMESI, la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios, la reforma es calificada como urgente para modernizar una industria percibida como “atada con cadenas burocráticas que no suman nada”. Para la entidad, el esquema vigente funcionó históricamente como un sistema corporativo que restringió el ingreso a la actividad y encareció artificialmente el acceso al mercado, llegando a costar solo la matriculación alrededor de 3,5 millones de pesos en la Ciudad de Buenos Aires sin ofrecer una contraprestación real.
Mariano García Malbrán, presidente de CAMESI, sostiene que una mayor apertura del sector impactará directamente en la dinámica competitiva: “Si el corretaje pasa a ser un servicio más abierto, el impacto principal va a ser de más competencia y presión sobre las comisiones. Eso obliga a competir por valor real: captación, marketing, datos, velocidad de cierre y experiencia del cliente.” En ese marco, aclara que quien preste un buen servicio podrá sostener sus honorarios, “pero no por protección regulatoria, sino por valor agregado.”
Sobre el rol de la formación profesional, García Malbrán plantea una distinción clave: el profesionalismo “no se adquiere en la universidad, sino en la formación de cada día de trabajo, y está vinculado con las habilidades en comunicación y marketing, trabajo en red y uso de CRM, entre otras cuestiones que hacen al éxito de un corredor.” La propuesta de CAMESI no busca eliminar la carrera universitaria ni la figura del corredor, sino avanzar hacia una colegiación voluntaria donde las instituciones deban atraer a los profesionales con beneficios reales.
En paralelo a la reforma regulatoria, la digitalización aparece como otro eje de consenso. CAMESI propone incorporar firma digital, registros remotos para transferencias de dominio y seguros de responsabilidad profesional como herramientas concretas para modernizar las operaciones y dar transparencia al mercado, en línea con modelos que ya funcionan en países como España, Estados Unidos y Nueva Zelanda.
Fuente: Revista Mercado — Leé la nota completa

