En un contexto donde el mercado inmobiliario presenta valores exigentes, especialmente en destinos turísticos y residenciales de alto nivel, el modelo de copropiedad se consolida como una alternativa innovadora para acceder a viviendas premium sin necesidad de realizar una inversión total.
Esta modalidad permite que varios compradores adquieran legalmente una misma propiedad de alta gama, compartiendo los costos iniciales, el mantenimiento, la administración y el uso, bajo normas previamente establecidas y con respaldo jurídico.
“Invertir menos, disfrutar más y mantener el valor del activo en dólares es la fórmula que define esta tendencia”, señaló Mariano García Malbrán, presidente de CAMESI, destacando que el esquema combina acceso real al disfrute del inmueble con eficiencia operativa y preservación patrimonial.
Cómo funciona el modelo
Los interesados adquieren una fracción del inmueble, lo que les otorga derechos de uso exclusivos durante determinadas semanas del año (generalmente seis a ocho), junto con participación proporcional en gastos y beneficios.
Este sistema suele estructurarse bajo fideicomisos inmobiliarios o sociedades (SA/SAS), con reglamentos claros, administración profesional, plataformas de reservas, seguros, servicios incluidos y expensas prorrateadas.
En destinos como Cariló, Bariloche, Villa La Angostura, Palermo o Recoleta, es posible ingresar desde aproximadamente USD 50.000, accediendo a propiedades con ubicación estratégica, amenities y estándar premium.
Ventajas principales
- Reduce la barrera de entrada al segmento de alta gama.
- Profesionaliza la administración y evita conflictos operativos.
- Distribuye gastos entre varios propietarios.
- Garantiza semanas de uso exclusivo sin asumir el costo total de una segunda vivienda.
- Mantiene el inmueble como activo patrimonial con potencial de valorización.
“Hoy, cuando una vivienda de lujo implica inversiones de cientos de miles de dólares, la clave ya no es solo poseerla, sino poder usarla, disfrutarla y gestionarla de manera eficiente”, coincidieron especialistas del sector.
Marco legal y aspectos a considerar
Para que el modelo funcione correctamente, es indispensable contar con:
- reglamentos claros de uso,
- criterios transparentes de asignación de semanas,
- definición de gastos y administración,
- mecanismos de resolución de conflictos,
- y reglas para la reventa de participaciones.
Sin este marco, aumentan los riesgos operativos y legales. Por eso, los proyectos más sólidos incorporan administración profesional y estructura jurídica robusta, factores clave para proteger la inversión.
Una tendencia que crece y abre nuevas oportunidades
El sistema de casas compartidas no solo expande el acceso a viviendas premium, sino que impulsa innovación en desarrolladores, brokers y administradores, fortalece destinos turísticos de alto perfil y atrae capital, incluso de argentinos residentes en el exterior.
Además, el cohousing aparece como una variante complementaria que suma dimensión comunitaria, combinando propiedad, disfrute y experiencia compartida.
Desde CAMESI destacan que se trata de un modelo que integra eficiencia económica, seguridad jurídica y nuevas formas de habitar, alineado con las tendencias globales del mercado inmobiliario.
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