Avanzan con la desregulación del mercado inmobiliario

Avanzan con la desregulación del mercado inmobiliario

El proyecto de desregulación del mercado inmobiliario que impulsa el ministro Federico Sturzenegger volvió a poner en tensión a cámaras empresariales y colegios profesionales. La iniciativa plantea eliminar la matrícula y el título universitario obligatorios para ejercer el corretaje, habilitar la actividad interjurisdiccional y liberalizar honorarios y comisiones.

Uno de los puntos de mayor conflicto es la fijación de honorarios. Mientras el Gobierno y los sectores desreguladores sostienen que una mayor competencia reduciría los costos de intermediación, los colegios inmobiliarios rechazan esa lectura y advierten que existe una confusión entre actividad comercial y servicio profesional: aseguran que el sistema actual evita la aparición de intermediarios informales que terminen encareciendo las operaciones o generando conflictos posteriores.

La discusión también se extiende a la transformación digital del sector. Mientras CRM, automatización comercial y firmas digitales avanzan en todo el mundo, parte del debate gira en torno a si el modelo tradicional de corretaje necesita actualizarse — y quién debe liderar esa actualización.

Desde CAMESI, Mariano García Malbrán fue contundente: “El profesionalismo no se adquiere solamente en la universidad. Hoy el mercado demanda habilidades comerciales, marketing, análisis de datos y trabajo en red.” Para el presidente de la cámara, el mercado ya avanzó hacia esas competencias, y en países como Estados Unidos o Reino Unido la reputación digital y la competencia generan mecanismos de autorregulación eficientes. 

Los colegios, por su parte, responden que son precisamente esas instituciones las que impulsan la capacitación continua para adaptar a los profesionales a las nuevas tecnologías, y advierten que eliminar los controles éticos y disciplinarios dejaría a los consumidores sin herramientas claras de reclamo. El debate, lejos de cerrarse, parece apenas haber empezado.

Fuente: La Voz Inmobiliaria — Leé la nota completa