En los últimos años, el mercado inmobiliario argentino incorporó alternativas innovadoras para acceder a viviendas, en un contexto donde los valores actuales continúan siendo históricamente competitivos. Entre ellas, se destaca la copropiedad o vivienda compartida, un formato que permite ingresar al segmento premium con una inversión menor, compartir gastos y contar con semanas de uso exclusivo previamente establecidas.
Viviendas compartidas: acceso al segmento premium con menor inversión
Este modelo propone que varios compradores adquieran conjuntamente una propiedad de alto nivel, ya sea una casa o departamento con ubicación estratégica, amenities y diseño premium, y dividan el uso y los costos operativos.
Según explicó Mariano García Malbrán, presidente de CAMESI, se trata de una modalidad que combina disfrute real del activo, eficiencia de administración y preservación de valor patrimonial:
“Por el precio de un monoambiente, una familia puede acceder a una vivienda con jardín, pileta, seguridad y servicios premium, utilizando el inmueble durante seis semanas al año sin asumir el costo total de mantener una propiedad completa”.
En destinos como Cariló, Villa La Angostura, San Martín de los Andes o Bariloche, el ingreso puede rondar los USD 50.000, bajo formatos jurídicos como fideicomisos o sociedades con reglamentos de uso claros, administración profesional, turnos asignados mediante plataformas de reservas, gastos prorrateados, seguros y mantenimiento garantizado.
El modelo gana atractivo porque responde a un comportamiento habitual del consumidor argentino: valorar el “ladrillo” como resguardo patrimonial, pero sin utilizar una casa vacacional durante todo el año. Además, en un contexto de valores de mercado convenientes, la valorización futura del activo refuerza su potencial como herramienta de inversión.
García Malbrán destaca que este esquema no solo democratiza el acceso a propiedades de alta gama, sino que también impulsa a desarrolladores, brokers y arquitectos a innovar, fortalece destinos turísticos premium y atrae capital de argentinos radicados en el exterior.
Financiar desde el pozo: una agenda pendiente para el sector
De cara al nuevo año, otro eje clave del mercado es el financiamiento de proyectos desde el pozo, modalidad que implica adquirir una propiedad durante su construcción —o incluso antes— mediante anticipo y cuotas. Tradicionalmente ofrecía precios más competitivos, aunque hoy enfrenta nuevas tensiones vinculadas a costos de construcción, inflación y variación del dólar.
A esto se suma la necesidad de marcos normativos y financieros más sólidos. La reglamentación del DNU sobre hipotecas divisibles permitió registrar boletos de compra en los registros de propiedad, pero aún persisten desafíos para estructurar esquemas que resulten accesibles, sostenibles y atractivos para los desarrolladores y el público.
El sector coincide en que avanzar hacia modelos de financiamiento más modernos, previsibles y profesionalizados será clave para sostener la actividad y ampliar el alcance del mercado, integrando herramientas legales, comerciales y constructivas que reduzcan riesgo y generen confianza.

