El negocio proptech del futuro: dónde están las mejores oportunidades

El negocio proptech del futuro: dónde están las mejores oportunidades

Desde la cámara que agrupa a las empresas fintech, revelan en qué segmentos observan potencial y cuáles son los desafíos para el sector. 

Se estima que hay en Argentina unas 40 empresas que combinan de manera explícita soluciones fintech aplicadas al negocio del real estate, dentro de un ecosistema más amplio de casi 1.000 compañías. 

En ese marco, Alejandro Tejero Vacas, director de Comunicación de la Cámara Argentina Fintech, destaca cuáles son las innovaciones recientes más sorprendentes y cómo será el crecimiento para el rubro en los próximos años.

Tres líneas de desarrollo

¿En qué situación está la industria fintech en Argentina en el negocio del real estate, en comparación con el resto de América Latina?

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El proptech en Argentina avanza con fuerza y marca el camino del negocio inmobiliario del futuro.

El vínculo entre la industria fintech y el real estate en la Argentina se está dando, fundamentalmente, a través de la tokenización de participaciones en inmuebles mediante blockchain, es decir, la digitalización de un título de propiedad, ya sea de un departamento, una casa, un terreno, un campo. No somos el mercado más grande de Latinoamérica, pero sí uno donde la calidad técnica y el talento permitieron que varias empresas desarrollen soluciones robustas en tokenización, digitalización de procesos y administración online de instrumentos vinculados al real estate. Argentina tiene uno de los modelos más sofisticados de la región, que combina financiamiento, inversión fraccionada y gestión digital de activos inmobiliarios.

¿Y cuál es la relación con el resto del mundo?

A nivel global, algunos estudios señalan que el mercado proptech ya supera los USD 40.000 millones y se proyecta que casi duplique su tamaño hacia 2032.Argentina está en otra escala que la de Estados Unidos, Europa o China, pero logra exportar soluciones tecnológicas y talento. Hay empresas nacionales que gestionan plataformas de crowdfunding inmobiliario con alcance regional y europeo, o que permiten a inversores latinoamericanos acceder a carteras de propiedades en múltiples países, integrando pagos digitales, billeteras y on-boarding 100 % online.

¿Qué innovaciones de empresas fintech argentinas destaca en el rubro del real estate?
Básicamente tres líneas de desarrollo:
  1. Crowdfunding e inversión fraccionada en proyectos inmobiliarios: plataformas que permiten a pequeños y medianos ahorristas participar en desarrollos o carteras de propiedades con tickets relativamente bajos, muchas veces 100 % online y con gestión digital de dividendos.
  2. Tokenización de activos inmobiliarios: plataformas que trabajan sobre estructuras de fideicomisos e incorporan blockchain para representar participaciones en inmuebles a través de tokens. 
  3. Plataformas digitales para comprar, vender y gestionar inmuebles: combinan portales, CRM para corredores, tours virtuales, agendamiento online, scoring, firma digital y medios de pago integrados. Son una convergencia entre marketplace, servicios financieros y herramientas de gestión. 

Soluciones con alta demanda

¿Cuáles son hoy las mayores demandas de los consumidores en este rubro? 

La facilidad de acceso (ingreso y operatoria simple), transparencia (que la información sobre precios, gastos, rendimiento esperado y riesgos sea clara, con menos papeles y más procesos digitales) y una buena experiencia online con posibilidad de una gestión híbrida. Por ejemplo, que para la búsqueda, la tasación, la firma del contrato o el pago de alquiler o expensas sea posible el contacto con una persona.

¿Dónde cree que el mercado ofrece más oportunidades para las empresas argentinas y por qué?

Pienso que en soluciones cross-border de inversión y financiamiento, porque el ahorro argentino históricamente busca refugio en el ladrillo y al mismo tiempo hay demanda global de activos inmobiliarios diversificados. Plataformas locales ya están conectando inversores de la región con propiedades en Europa o Estados Unidos, aprovechando know-how financiero y costos competitivos de desarrollo tecnológico. También creemos que hay oportunidades para desarrolladores de software de gestión de alquileres, edificios, créditos hipotecarios y posventa, similar a lo que hacen plataformas como Zazume, Nester o Floorfy, pero adaptado a la regulación y características de la región.

Y por último, en la integración entre real estate y el ecosistema de pagos y crédito. Argentina tiene un sistema fintech muy desarrollado, con cientos de empresas en verticales de pagos, crédito y activos financieros. Conectar esos “rieles” a la experiencia inmobiliaria (desde reservas hasta alquileres y garantías) es una oportunidad de alto impacto.

¿En qué aspectos Argentina tiene ventajas comparativas en la materia?

Como ventajas comparativas, observo un ecosistema fintech maduro y diverso, con casi 1.000 empresas distribuidas en 10 verticales, que ya operan a escala en pagos, crédito, inversiones y cripto-activos. Esto facilita el desarrollo de “building blocks” financieros que se pueden aplicar al real estate. También hay un mercado inmobiliario grande y culturalmente relevante (el real estate sigue siendo uno de los principales destinos del ahorro de los hogares argentinos, lo que genera espacio para soluciones que hagan ese mercado más líquido, transparente y accesible) y finalmente contamos con talento tecnológico competitivo porque tenemos una cultura emprendedora acostumbrada a innovar en contextos macroeconómicos complejos.

¿Qué desafíos ve para el segmento proptech?

Creo que los más importantes son un marco regulatorio específico para tokenización y crowdfunding inmobiliario (hoy no existe una ley ad hoc y los proyectos se estructuran, en general, vía fideicomisos y otras figuras, pero avances normativos pueden dar más certeza jurídica y habilitar escalamiento); baja profundidad del mercado de crédito hipotecario y de largo plazo, lo que limita el despliegue de ciertos modelos de negocio, y volatilidad macroeconómica y cambiaria, que dificulta la planificación de largo plazo.