Las desarrolladoras impulsan créditos directos para facilitar el acceso a la vivienda y dinamizar el mercado inmobiliario.
A raíz del contexto de incertidumbre económica, las empresas constructoras y desarrolladoras están brindando créditos personales para adquirir propiedades.
En el mercado inmobiliario argentino empieza a crecer una práctica: los créditos personales que las propias desarrolladoras ofrecen a quienes quieren comprar una vivienda. No se trata de una movida menor, sino que ya es un movimiento estratégico que responde a la rigidez del sistema bancario y a la necesidad de las constructoras de vender más rápido su inventario.
En el país actualmente resulta cada vez más difícil obtener un crédito hipotecario tradicional. Desde agosto pasado, las tasas de los bancos privados se dispararon hasta alcanzar, en algunos casos, el 15%, pero se agregaron otros desafíos: subió el puntaje mínimo para acceder a un préstamo, se ajustaron los límites de la relación cuota-ingreso, aumentaron los anticipos y se exigió una antigüedad laboral más prolongada.
Esta situación provoca que miles de familias queden fuera del sueño de la casa propia, aunque tengan capacidad real de pago. Allí es donde las desarrolladoras vieron una oportunidad: ofrecer financiamiento directo.
Es que si bien hoy existen créditos hipotecarios para inmuebles terminados, para los departamentos que se comercializan en pozo no hay préstamos disponibles, y todo indica que los bancos tardarán en ofrecerlos de manera masiva.
Con este esquema se les brinda una financiación intermedia. La idea es que la escritura del inmueble se logre lo más rápido posible, y así el flamante dueño podrá optar por un abanico más amplio de créditos para pagar el saldo, incluso los hipotecarios.
Construir puentes financieros
“Buscamos ser un puente entre el comprador y el banco en un futuro”, dijo Martín Piantoni, CEO de Alton Desarrollos, una de las que se sumó a esta tendencia.
La empresa, especializada en la construcción de edificios de mediana escala, ofrece varias opciones para sus desarrollos ya terminados, próximos a terminar y de pozo, con financiación directa a 10 años a una tasa del 10% anual, que se puede pagar en pesos o dólares.
“Como todavía no se implementaron los créditos para desarrolladores (las hipotecas divisibles), la propuesta es que nosotros actuemos en esta instancia. Luego, cuando el edificio esté en condiciones de escriturarse, los compradores se puedan pasar a un crédito bancario, si así lo desean”, detalló.
Por dar algunos ejemplos aplicados a desarrollos de esta empresa, un monoambiente terminado de 40 mt2 en Pringles 707 (barrio porteño de Almagro), que cuesta U$D 108.350, puede adquirirse con un anticipo de U$D 54.175 y 120 cuotas de U$D 716.
En otro caso, un departamento de pozo en Nogoyá 4019 -en el barrio de Devoto, también en CABA- con un valor de U$D 89.600, puede estar disponible con un anticipo de U$D 44.800 y 120 cuotas de U$D 592.
Alton también cuenta en su portafolio actual con un desarrollo próximo a terminar en Terrazas del Pilar, donde un departamento de 2 ambientes con cochera de 55Mt2, y un valor de U$D 121.300, se puede adquirir con un anticipo de U$D 60.650 y 120 cuotas de U$D 801.
Accesibles para propietarios y atractivos para inversores
Por su parte, el Ing. Sebastián Mato, Gerente General de EDFAN Constructora, aseguró que el sistema de financiación que ahora ofrecen “es más accesible para compradores, porque permite ampliar los plazos de pago y reducir el monto de las cuotas durante la obra”.
“Al mismo tiempo, abrimos la puerta a inversores que deseen participar en este modelo, aportando capital para sostener ese diferimiento en los ingresos por cuotas de los compradores, y obteniendo a cambio una renta atractiva o una plusvalía sobre su inversión”, subrayó
Como ejemplo de un emprendimiento de EDFAN, mencionó en Villa Crespo, CABA (en Belaustegui 924) una unidad de U$D 107.048, a la que se puede ingresar con un monto del 30% (U$D 32.114) y pagar el saldo en cuotas en pesos ajustados por el Índice de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) o en dólares sin interés.
Durante la obra, se debe abonar otro 30% del valor total, en 24 cuotas mensuales (valor estimado de cada una sin interés: U$D 1.338). El saldo (U$D 42.829) se cancela luego de la entrega, también en 24 cuotas.
Desde EDFAN aclararon que se aplica un interés del 1% mensual al valor de la cuota, y que la cotización del dólar para los saldos se acordará al momento de la firma.
Hasta 30 años, y en pesos
Otras compañías ofrecen hasta 30 años para pagar, y cuotas desde $300.000. Es el caso de Spazios, por ejemplo, que apuesta por esquemas de financiación flexibles y a largo plazo, con un anticipo mínimo del 20% del valor del inmueble y cuotas ajustadas por CAC.
El plan de pago incluye la posibilidad de refuerzos semestrales, como para aprovechar los aguinaldos, y ofrece hasta tres modalidades: una cuota inicial durante los primeros 12 meses, otra basada en alquiler hasta la entrega de la obra y, finalmente, la cuota regular una vez recibida la propiedad.
Además, “contempla un modelo de cuota de obra creciente, que arranca en un valor inicial bajo —unos $300.000— y se incrementa gradualmente con un índice mensual de hasta 3%, para alinearse con la evolución del costo de la construcción”, afirmó Juan Manuel Tapiola, vocero de Spazios.
Dentro de su cartera, resaltó un edificio en Villa Urquiza, CABA (Nahuel Huapi 5246/56), con monoambientes desde U$D 98.000 y departamentos de 2 ambientes desde U$D 157.000, con entrega prevista para 2029. El proyecto cuenta con cocheras, gimnasio, laundry, microcine, piscina, parrillas, quincho, SUM y un sky lounge.