El 72% de las obras nuevas en 2024 incorporaron soluciones para reducir el impacto ambiental. Mayor interés por las materias primas que cuidan el entorno.
La sostenibilidad en materia inmobiliaria es un atributo que tiene dos caras. Y ambas aportan beneficios: no solo posiciona mejor a las propiedades en un mercado competitivo, sino que también resulta un diferencial estratégico para presentar los proyectos.
Los inversores en real estate priorizan desarrollos con visión de largo plazo y capacidad de adaptación a nuevos marcos regulatorios. Desde el punto de vista de los propietarios, el diseño consciente y la eficiencia energética redefinen el valor de las propiedades premium.
En ese marco, se afianza la decisión de incorporar a los inmuebles amenities como terrazas verdes, cargadores para autos eléctricos, espacios comunes diseñados para ser más eficientes y sistemas de reciclado de agua.
De hecho, de acuerdo con datos de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), el 72% de las obras nuevas en 2024 incluyeron soluciones para reducir el impacto ambiental, entre las que se destacan el uso de energías renovables hasta sistemas inteligentes de climatización y materiales eco-friendly.
Cambio de paradigma: confort con compromiso
Está claro que no se trata ya de una moda pasajera. Hoy, quienes eligen una propiedad no solo buscan ubicación, buena arquitectura y servicios tradicionales, sino que pretenden una menor huella de carbono y un ahorro a largo plazo.
“Aunque todavía no define todas las decisiones, la sostenibilidad en el real estate de lujo es un valor que posiciona, diferencia y anticipa el futuro del mercado. A su vez, muchos edificios más antiguos deberían estudiar la incorporación de prácticas sostenibles como la instalación de paneles solares, ya que es una manera de revalorizarlos”, señaló Francisco Bosch, titular de Miranda Bosch Real Estate & Art.
Además de la estética y funcionalidad, un ambiente debe ser práctico, confortable y respetuoso con el entorno. Para conseguir estos objetivos, entre las estrategias más destacadas se encuentra el uso de maderas certificadas —que garantizan una gestión forestal responsable— y de materiales reciclados como metales, vidrios y plásticos, lo que contribuye a reducir la huella de carbono.
El modo en que fue construido un edificio cuenta no solo por ese momento inicial sino para entender cómo se comportarán las materias primas a lo largo de su ciclo de vida. Esta tendencia empuja a los fabricantes a innovar en productos amigables con el medioambiente sin resignar durabilidad.
En consecuencia, la industria de la construcción está en plena transformación. Según la Alianza Global para Edificios y Construcción (GlobalABC), el segmento es responsable del 36% del consumo mundial de energía y del 37% de las emisiones de CO2 relacionadas con la energía y los procesos. En este contexto, la sustentabilidad dejó de ser una opción para convertirse en una necesidad urgente.
Innovación y conciencia ambiental
Desde Miranda Bosch destacan justamente que el nuevo perfil de comprador combina racionalidad económica con visión de largo plazo. “Quien hoy elige ladrillo como refugio de valor también quiere estar un paso adelante. Los desarrollos que integran sostenibilidad tienen más chances de mantenerse vigentes frente a los cambios regulatorios y de mercado futuros”, pronosticó Bosch.
En los últimos años, arquitectos, desarrolladores y propietarios comenzaron a exigir soluciones que reduzcan el impacto ambiental de las obras. Certificaciones internacionales como LEED o BREEAM se convirtieron en estándares que marcan el rumbo de la industria.
Dentro de este nuevo escenario global empiezan a ganar protagonismo los materiales con balance de carbono neutral. Se trata de soluciones que no solo reducen emisiones durante su producción, sino que también compensan las residuales mediante créditos ambientales certificados.
Un ejemplo en ese sentido es la empresa italiana Mapei, que en 2024 presentó en el país Zero, una línea de adhesivos, morteros e impermeabilizantes diseñados bajo este concepto, junto con otros productos “aligerados” y de alto rendimiento -útiles para la instalación de cerámicos, porcelanatos y piedras- que incorporan materiales reciclados.
“Todo lo que no se puede reducir en emisiones lo compensamos, logrando un balance de carbono neutral. Es una forma concreta de mostrar que la innovación tecnológica y la conciencia ambiental pueden ir de la mano”, explicó Lucas Alvarez, Gerente de Marketing y Comunicaciones de Mapei Argentina.
Hay grandes obras emblemáticas que adoptaron estos materiales, por lo que la tendencia ya no es solo de nicho. En locales comerciales de Galerías Pacífico y Unicenter Shopping, por ejemplo, se aplicaron adhesivos y morteros Zero, mientras que la torre L’Avenue Libertador, frente al Rosedal, diseñada por el estudio británico Zaha Hadid Architects junto con oficinas locales, también los sumó como parte de su estrategia de sustentabilidad.

