Mariano García Malbrán, presidente de la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios (CAMESI), analizó en el programa Dale que Falta de Radio LU22 de Tandil los dos cambios que están transformando el mercado inmobiliario argentino: la eliminación del Impuesto a las Ganancias para alquileres de vivienda única y permanente, y el proceso de desregulación del corretaje. Para el directivo, ambas medidas representan un giro histórico que busca devolver al inmueble su rol como motor económico.
La novedad más disruptiva es la exención impositiva sobre los ingresos por alquileres, con efecto retroactivo al 1° de enero de 2026. A diferencia del esquema anterior, que limitaba el beneficio a quienes poseían hasta tres unidades bajo monotributo, la nueva normativa no establece topes. “Nadie que alquile inmuebles va a pagar ganancias”, afirmó García Malbrán. Los informes técnicos citados por el directivo indican que un propietario en la alícuota máxima podría mejorar su rentabilidad neta en torno al 60%. La supresión paralela del impuesto cedular del 15% sobre la venta de inmuebles adquiridos desde 2018 completa el cuadro, facilitando la rotación de activos y dinamizando la actividad notarial y financiera.
García Malbrán sostuvo además que el alivio fiscal terminará beneficiando indirectamente a los inquilinos. Su argumento: los propietarios solían trasladar los costos tributarios al valor del alquiler, pero el contexto actual ya no lo permite. “Hoy ya hay competencia para alquilar; el propietario ya no es amo y señor como antes”, señaló. En ese escenario, proyecta que muchos dueños preferirán bajar precios para alquilar más rápido, reinvirtiendo el ahorro fiscal en competitividad de mercado.
En cuanto al proceso de desregulación, García Malbrán advirtió que la aplicación de la normativa nacional inevitablemente chocará con legislaciones provinciales, anticipando una disputa judicial que podría escalar hasta la Corte Suprema de Justicia. En ese marco, se refirió a la resistencia de instituciones locales como el Centro de Martilleros de Tandil, que históricamente se opusieron a la expansión de marcas inmobiliarias modernas. Para el presidente de CAMESI, esa postura es “una batalla anacrónica” que no tiene justificación frente a un mercado que avanzó hacia mayor profesionalización y nuevos modelos de negocio.
Desde CAMESI, la lectura del momento es que las reformas en marcha no resuelven todos los problemas estructurales de acceso a la vivienda, pero representan pasos decisivos para que el inmueble sea visto como “ahorro, inversión y patrimonio familiar” — y no como una fuente inagotable de recaudación estatal.
Fuente: Radio LU22 Tandil — Leé la nota completa
