CAMESI analizó la reforma fiscal inmobiliaria: exención de Ganancias en alquileres y su impacto en la rentabilidad

CAMESI analizó la reforma fiscal inmobiliaria: exención de Ganancias en alquileres y su impacto en la rentabilidad

La reglamentación del Decreto 406/2026, en el marco de la Ley de Modernización Laboral, introdujo cambios tributarios con efecto retroactivo al 1° de enero de 2026 que modifican la ecuación del mercado inmobiliario argentino. Los dos cambios centrales son la exención del Impuesto a las Ganancias sobre los ingresos provenientes del alquiler de viviendas destinadas a casa-habitación para personas humanas y sucesiones indivisas, y la eliminación del impuesto cedular del 15% que gravaba la diferencia entre precio de compra y venta para propiedades adquiridas desde 2018.

El impacto en la rentabilidad es significativo. Los informes técnicos citados por el sector estiman que un propietario sujeto a la alícuota máxima podría registrar una mejora neta cercana al 60%. Para ilustrarlo: un alquiler de $700.000 mensuales equivale a $8.400.000 anuales; con la exención, esos ingresos quedan liberados del impuesto, con impacto directo en el ingreso disponible del propietario. La eliminación del impuesto cedular, por su parte, reduce una carga que muchas veces condicionaba la decisión de vender o reinvertir, y se espera que incentive la rotación del stock de viviendas usadas.

Mariano García Malbrán, presidente de CAMESI, vinculó la reforma con decisiones que venían siendo condicionadas por la carga fiscal: “Durante años, propietarios, inversores y familias convivieron con una carga tributaria que muchas veces desalentaba decisiones esenciales.” Para el directivo, la medida “premia la formalidad en lugar de castigarla”, al incentivar que más propietarios registren sus contratos y sostengan relaciones transparentes con los inquilinos.

García Malbrán también amplió el alcance del análisis más allá del negocio inmobiliario: “El inmueble no debe ser visto como una fuente inagotable de recaudación, sino como ahorro, inversión, trabajo y patrimonio familiar.” Y agregó que el dinamismo del sector inmobiliario moviliza encadenamientos hacia la construcción, los servicios profesionales, el crédito y el empleo.

Para CAMESI, la reforma fiscal abre una ventana de oportunidad que depende de ser bien aprovechada: más oferta formal de viviendas en alquiler, mayor circulación de inmuebles en el mercado de compraventa y un sector inmobiliario que recupere su rol como motor de la economía.

Fuente: Revista Mercado — Leé la nota completa