Panorama. Balance de 2025 y perspectivas para este año, entre el optimismo y la cautela

Balance 2025 del mercado inmobiliario argentino con señales de reactivación, análisis del sector y perspectivas para 2026.
El mercado inmobiliario cerró 2025 con mayor actividad, nuevas exigencias y expectativas moderadas para 2026.

El mercado inmobiliario argentino cerró 2025 con señales claras de reactivación, luego de un período prolongado de parálisis y expectativas contenidas. Sin euforia, pero con mayor movimiento, el sector comenzó a mostrar un cambio de clima hacia el último tramo del año, impulsado por el escenario pos electoral, la mejora de algunas variables macroeconómicas y el regreso del crédito hipotecario.

Tras meses de cautela a la espera de definiciones políticas, la actividad en desarrollos, terrenos y operaciones de compraventa ganó dinamismo, especialmente en los grandes centros urbanos. El consenso entre los referentes del sector es claro: el mercado volvió a moverse, aunque en un contexto más exigente y selectivo.

Estabilidad macro y expectativas moderadas

Desde el ámbito desarrollador, se destaca que los resultados electorales generaron alivio, aunque también prudencia. La continuidad institucional y ciertas señales de ordenamiento macroeconómico brindaron un marco más previsible para planificar inversiones, aun cuando persisten interrogantes en materia fiscal y crediticia.

“Es una etapa de espera activa, con desarrolladores ajustando estrategias y compradores evaluando oportunidades. Si el escenario se mantiene estable, podría consolidarse un piso de actividad más sostenido”, señalaron desde el sector.

Para 2026, las proyecciones apuntan a un escenario de mayor dinamismo si se afianzan la estabilidad macroeconómica, la confianza y las condiciones de financiamiento, factores clave para canalizar la demanda contenida.

Terrenos: refugio de valor y reactivación gradual

El mercado de tierras mostró señales de recuperación hacia fines de 2025, más allá del freno estacional propio de las vacaciones. Con costos de construcción elevados y valores de venta aún contenidos, muchos inversores comenzaron a reactivar decisiones postergadas.

Los proyectos que habían quedado en pausa volvieron a analizarse y se observó un renovado interés por “stockearse” de tierra, especialmente ante la expectativa de un escenario más previsible en el mediano plazo.

Más actividad, pero con reglas nuevas

Desde la mirada de CAMESI, 2025 marcó un punto de inflexión para el sector inmobiliario. No fue un año homogéneo ni expansivo en todos los segmentos, pero sí significó el fin de una etapa de inmovilidad prolongada.

“Durante 2025, el aumento del volumen de operaciones fue una realidad tangible. Crecieron las escrituras, se reactivó el diálogo entre compradores y vendedores y volvió la idea de cierre posible. El mercado dejó de ser solo publicación para transformarse nuevamente en un espacio de negociación real”, explicó Mariano García Malbrán, presidente de la Cámara de Empresas de Servicios Inmobiliarios (CAMESI).

Uno de los grandes catalizadores fue el regreso del crédito hipotecario. Aunque aún limitado y concentrado, tuvo un impacto decisivo: amplió el universo de compradores, introdujo previsibilidad y obligó a elevar los estándares profesionales.

“Vender con crédito exige documentación, coordinación, tiempos claros y asesoramiento técnico. Para muchos operadores, 2025 fue el año de volver a profesionalizar procesos y operaciones”, agregó.

Precios: del ajuste al reordenamiento

En paralelo, los precios en dólares comenzaron a estabilizarse tras años de caída. El mercado se volvió más selectivo: las propiedades bien ubicadas, correctamente valuadas y bien presentadas encontraron demanda, mientras que los inmuebles fuera de precio quedaron rezagados.

“El precio dejó de ser una expresión de deseo. La información, los comparables y los tiempos de absorción pasaron a ocupar un rol central. En 2025 se vendió mejor, pero con criterio”, concluyó García Malbrán.

Dos desafíos estructurales

Costos de construcción y desarrollos en pozo
El elevado costo de los materiales continuó siendo un freno para nuevos desarrollos. En muchos casos, el producto terminado resultó más atractivo que la inversión en pozo, lo que afectó el ritmo de absorción y la compra de lotes. Sin mecanismos de financiamiento más eficientes, este segmento atraviesa un proceso de reconfiguración.

Alquileres y tensión social
El mercado de alquileres mostró mayor oferta y flexibilidad contractual, pero también fuertes tensiones. En varias zonas, los valores crecieron por encima de la inflación, reabriendo el debate sobre acceso a la vivienda y políticas públicas.

“El sector vuelve a quedar en el centro de una discusión que excede lo inmobiliario y se adentra en lo social y lo político. Es un debate que seguirá vigente”, señaló el presidente de CAMESI.

Un mercado más activo, pero más exigente

El balance de 2025 deja una conclusión clara: el mercado inmobiliario argentino volvió a moverse, pero bajo nuevas reglas. La improvisación quedó atrás y la profesionalización se consolidó como condición indispensable para operar en un entorno más competitivo, informado y selectivo.

De cara a 2026, el desafío será sostener la recuperación, fortalecer el acceso al crédito, mejorar la previsibilidad y consolidar un crecimiento que combine actividad, inversión y acceso a la vivienda.

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