Las entidades financieras evolucionan hacia modelos de plataforma, consolidándose como proveedores de infraestructura tecnológica para la tokenización de activos reales.
La tokenización de activos reales está marcando un cambio de paradigma en la arquitectura financiera global, transformando la inversión inmobiliaria de un mercado tradicionalmente ilíquido a un ecosistema digital dinámico y accesible.
Esta evolución no sólo redefine la propiedad, sino que posiciona a las entidades financieras en un rol central como proveedores de infraestructura tecnológica.
El nuevo rol de los bancos: de intermediarios a plataformas
En este nuevo escenario, el valor de una entidad financiera ya no reside exclusivamente en su patrimonio físico, sino en su capacidad para integrarse en la vida digital a través de modelos de plataforma. Los bancos están asumiendo el rol de proveedores de infraestructura tecnológica, permitiendo que las empresas desarrollen sus propios modelos de negocio sobre bases bancarias sólidas.
El nuevo escenario tiene algunos elementos clave:
- Banca como servicio (BaaS): Las entidades están abriendo sus infraestructuras para que desarrolladoras inmobiliarias puedan embeber soluciones bancarias y facilitar la tokenización de propiedades directamente a sus clientes.
- Depósitos tokenizados: El Fondo Monetario Internacional (FMI) identifica a los depósitos bancarios tokenizados como la evolución natural del sistema actual, combinando la programación automática y los pagos instantáneos con el respaldo regulatorio existente.
- Gestión de liquidez: La administración de activos y pasivos pasará a realizarse en tiempo real, permitiendo que préstamos y garantías se ejecuten automáticamente mediante contratos inteligentes.

Transformación del sistema financiero global
La tokenización está rediseñando la arquitectura financiera mundial. Según proyecciones de Deloitte, el mercado de real estate tokenizado podría crecer de menos de USD 300.000 millones en 2024 a más de USD 4 billones para 2035.
El sistema global enfrenta ahora una competencia por definir el activo de liquidación del futuro entre los depósitos tokenizados, las stablecoins privadas y las monedas digitales de bancos centrales (CBDC).
Asimismo, el riesgo sistémico está migrando desde los balances bancarios tradicionales hacia las plataformas tecnológicas y los protocolos de software, que se convierten en los nuevos actores “demasiado grandes para caer”.
Innovación en el sector inmobiliario
Para el sector de real estate, la tokenización actúa como una herramienta de democratización y eficiencia. Por un lado, a través del acceso minorista, permite a inversores ingresar al mercado con montos mínimos (desde USD 50 a USD 100), adquiriendo fracciones de activos que antes estaban reservados a grandes patrimonios.
Asimismo, el financiamiento para desarrolladores ofrece una alternativa al crédito bancario tradicional, permitiendo captar fondos de micro-inversores globales para financiar obras por tramos. Y a eso se suma la transparencia y la liquidez: los registros en blockchain aseguran transacciones inalterables y facilitan la salida de posiciones en mercados secundarios sin esperar los meses que demanda una venta tradicional.

Avances regulatorios y potencial de mercado
El marco legal está acompañando esta transformación a nivel mundial con normativas como la Ley MiCA en la Unión Europea. En la región, Argentina se ha posicionado como un laboratorio de innovación, con la Comisión Nacional de Valores (CNV) estableciendo registros para Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV). Se estima que el mercado potencial de activos tokenizados en el país podría alcanzar los USD 90.000 millones hacia 2030.
Lo cierto es que la tokenización no busca reemplazar los modelos tradicionales, sino complementarlos, multiplicando las oportunidades de inversión y permitiendo que los bancos trasciendan su modelo de sucursales para convertirse en los motores de la economía digital.
