El mercado inmobiliario argentino se encuentra en el centro del debate ante el avance de un paquete de medidas orientadas a desregular la actividad, con foco en la intermediación, los honorarios y la digitalización de los procesos.
La iniciativa, impulsada por el Gobierno nacional, busca reducir costos, simplificar estructuras y fomentar la competencia. Sin embargo, desde el sector surgen posiciones diversas respecto del impacto que estos cambios podrían generar en la seguridad jurídica y el funcionamiento del mercado.
Matrícula profesional y regulación
Uno de los puntos más sensibles es la posible flexibilización del sistema de matriculación obligatoria para ejercer el corretaje inmobiliario.
Desde los colegios profesionales advierten que la matrícula no solo ordena la actividad, sino que garantiza estándares mínimos de formación, control y transparencia en operaciones que involucran decisiones patrimoniales relevantes.
En este sentido, remarcan que una desregulación sin un marco claro podría derivar en mayores niveles de informalidad y en una pérdida de seguridad jurídica para los usuarios.
Asimismo, subrayan que el corretaje inmobiliario está regulado a nivel provincial, lo que introduce una dimensión federal que debe ser considerada en cualquier modificación del esquema vigente.
Competencia y transformación del mercado
Desde una mirada más orientada a la dinámica del mercado, Mariano García Malbrán, presidente de CAMESI planteó que una mayor apertura podría generar un cambio estructural en la forma de competir dentro del sector.
“En un escenario más abierto, el eje se desplaza hacia el valor real del servicio: captación, marketing, uso de datos, velocidad de cierre y experiencia del cliente”, explicó.
En ese contexto, modelos organizados como redes inmobiliarias y franquicias podrían ganar protagonismo, impulsados por su capacidad de ofrecer estructura, marca, procesos y tecnología en un entorno con menores barreras de entrada.
No obstante, también advirtió sobre la necesidad de mantener un equilibrio: “El desafío es construir un sistema con reglas claras, trazabilidad y controles efectivos, que permita competir e innovar sin perder seguridad jurídica”.
Honorarios y estructura de costos
Otro de los ejes en análisis es la flexibilización de los honorarios, con el objetivo de habilitar una mayor libertad en la negociación entre las partes.
Según García Malbrán, en un mercado más competitivo es esperable una presión a la baja sobre las comisiones, donde los honorarios estarán cada vez más vinculados al valor agregado del servicio y no a esquemas regulados.
Desde sectores institucionales, en cambio, advierten que una liberalización total podría impactar en los estándares profesionales, especialmente en operaciones de menor escala.
Digitalización y modernización de procesos
Donde existe mayor consenso es en la necesidad de avanzar en la digitalización del sector.
La incorporación de herramientas como la firma digital, la certificación remota y la integración con registros aparece como una oportunidad para agilizar operaciones, reducir tiempos administrativos y mejorar la trazabilidad.
No obstante, desde el ámbito profesional remarcan que estos avances deben implementarse con estándares adecuados de seguridad, validación de identidad y coordinación institucional, para garantizar la legalidad de cada operación.
Un nuevo equilibrio en discusión
El proceso de desregulación abre un debate de fondo sobre el futuro del mercado inmobiliario en Argentina.
Mientras algunos actores destacan el potencial de mayor competencia, innovación y eficiencia, otros advierten sobre la importancia de sostener marcos regulatorios que aseguren transparencia y protección para los usuarios.
En este escenario, el desafío será encontrar un equilibrio entre apertura y control, que permita modernizar el sector sin resignar seguridad jurídica ni calidad profesional.
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