El auge de los espacios flexibles y el trabajo híbrido ha venido potenciando un segmento inmobiliario con un enorme potencial. Se trata del brokerage corporativo, un concepto que se refiere a un modelo de intermediación o corretaje enfocado en la gestión y asesoramiento de transacciones inmobiliarias para empresas, instituciones y grandes clientes comerciales, en lugar de clientes individuales.
Mientras que el corretaje tradicional puede estar dirigido a individuos que buscan comprar, vender o alquilar propiedades residenciales, el brokerage corporativo se centra en empresas e instituciones. Esto incluye desde pequeñas empresas hasta grandes corporaciones multinacionales.
Entre los ejemplos están las compañías que necesitan oficinas, depósitos, espacios comerciales, industriales, logísticos, hoteles, campos o propiedades de uso mixto. También puede incluir a entidades gubernamentales, fondos de inversión y grandes organizaciones que gestionan activos inmobiliarios.
Así, los brokers corporativos brindan asesoría en decisiones estratégicas relacionadas con la adquisición, disposición o alquiler de propiedades. Esto puede incluir análisis de mercado, proyecciones de rentabilidad y estudios de viabilidad. “Las transacciones corporativas suelen ser más complejas y requieren la coordinación de múltiples actores y la estructuración de acuerdos a largo plazo. Esto incluye negociaciones de alto nivel, estructuración de contratos complejos y coordinación de financiamiento”, explica Sergio Weber, miembro de CAMESI y presidente de Coldwell Banker Argentina, Uruguay y Paraguay.
Los brokers corporativos –que ayudan a optimizar los portafolios de propiedades de las empresas, determinando qué propiedades son estratégicas, cuáles deberían venderse, y dónde conviene invertir o reinvertir– se asocian con equipos de desarrolladores, arquitectos, ingenieros y constructores para asegurar que los proyectos se ajusten a las necesidades del cliente corporativo. Incluye desde la identificación de terrenos hasta la construcción o remodelación de propiedades.
El presidente de Coldwell Banker agrega que, en 2024, el mercado corporativo en Argentina ha enfrentado desafíos importantes, pero también ha mostrado signos de resiliencia en ciertos segmentos clave: las fluctuaciones macroeconómicas, la inflación persistente y la incertidumbre electoral fueron factores determinantes que impactaron tanto en la oferta como en la demanda de espacios corporativos. “Sin embargo, la capacidad de adaptación de las empresas y la creatividad de los desarrolladores inmobiliarios marcaron la diferencia en este contexto”, advierte Weber.
En el caso de las oficinas, la vacancia se mantuvo elevada en los principales corredores de oficinas de Buenos Aires, especialmente en edificios de categoría B. Sin embargo, los edificios clase A+ bien ubicados y con certificaciones sustentables lograron mejores niveles de ocupación.
En tanto, el sector industrial y logístico fue uno de los más dinámicos debido al auge del comercio electrónico y la necesidad de optimizar las cadenas de suministro. Los desarrollos logísticos en áreas periféricas del Área Metropolitana de Buenos Aires y las principales ciudades del interior experimentaron una alta demanda, alcanzando niveles de ocupación históricamente altos. Sectores como el tecnológico y el farmacéutico se posicionaron como pilares de demanda. Y se espera una nueva ola de desarrollo, con foco en parques industriales y centros de distribución regionales.
2025, con foco en la sustentabilidad y la tecnología
En relación con las expectativas del brokerage corporativo para 2025, se viene un año de oportunidades estratégicas. El año que comienza estará marcado por una estabilización del mercado: se espera que el panorama político y económico post elecciones brinde mayor claridad, lo que podría impulsar decisiones de inversión pospuestas. En ese sentido, si se logra contener la inflación, el mercado corporativo podría beneficiarse de mejores condiciones de financiamiento y previsibilidad.
Otros factores clave serán la sustentabilidad y la tecnología. La primera seguirá siendo un eje central para los desarrolladores y ocupantes corporativos. Las certificaciones LEED y WELL serán aún más relevantes en 2025. Y la tecnología aplicada al real estate, como los edificios inteligentes y plataformas de gestión digital de espacios, ganará protagonismo. En esa materia, ciudades como Córdoba, Rosario y Mendoza continuarán atrayendo empresas que buscan descentralizar operaciones y aprovechar costos más competitivos.
“Aunque el mercado corporativo en Argentina ha enfrentado desafíos en 2024, las oportunidades para 2025 son prometedoras, siempre que se logre una mayor estabilidad económica y política. Los actores del sector deberán priorizar la innovación, la flexibilidad y la sustentabilidad para capitalizar el potencial de un mercado en transición. Estamos ante un escenario que demanda visión estratégica y capacidad de ejecución, pero que también abre la puerta a proyectos innovadores y al fortalecimiento del real estate como motor de crecimiento económico”, concluye Weber.

